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Cómo preparar una entrevista de trabajo

EMPLEO Y DESARROLLO PROFESIONAL

Guía completa antes, durante y después

La experiencia ayuda, pero no sustituye la preparación. Esta guía reúne recomendaciones de profesionales de Recursos Humanos y selección con más de diez años de trayectoria para llegar con ejemplos, criterio y tranquilidad.

Una entrevista no es un examen de memoria ni una representación en la que haya que parecer otra persona. Es una conversación profesional con dos objetivos: que la empresa compruebe si puedes desempeñar el puesto y que tú valores si el trabajo, las condiciones y el entorno encajan contigo.

Para elaborar esta guía hemos contrastado las recomendaciones de Marlo Lyons, exdirectiva de Recursos Humanos y orientadora profesional con más de veinte años de experiencia; Alison Green, antigua responsable de contratación y autora de Ask a Manager desde 2007; y Liz Ryan, exvicepresidenta de Recursos Humanos de una empresa Fortune 500 y directiva de personal durante más de veinte años. También hemos revisado las orientaciones del SEPE, Randstad y Harvard Business Review.

La idea principal: no prepares respuestas perfectas. Prepara información verdadera, ejemplos concretos y una forma clara de explicarlos.

1. Empieza por la oferta, no por las preguntas

Lee otra vez la oferta y separa lo que pide en tres grupos: tareas, conocimientos y forma de trabajar. Después relaciona cada requisito importante con una experiencia propia. No tiene que proceder siempre de un empleo: también puede ser un proyecto, unas prácticas, una colaboración, voluntariado o formación aplicada.

La empresa pideTu pruebaResultado
OrganizaciónCómo ordenaste tareas, documentos o plazosQué mejoró o qué problema evitaste
Atención al clienteUna consulta o incidencia realCómo la resolviste y qué aprendiste
Manejo de una herramientaUna tarea concreta que realizaste con ellaTiempo ahorrado, calidad o autonomía lograda

Investiga la actividad de la empresa, sus servicios, clientes, tamaño, valores publicados y noticias recientes. Hazlo para entender el puesto y formular mejores preguntas, no para repetir de memoria la página «Quiénes somos».

2. Prepara entre cinco y siete historias profesionales

Una misma experiencia puede servir para responder varias preguntas. El método STAR ayuda a ordenar la explicación:

  • Situación: contexto imprescindible.
  • Tarea: qué responsabilidad o problema tenías.
  • Acción: qué hiciste tú, con decisiones concretas.
  • Resultado: qué cambió, qué dato lo demuestra y qué aprendiste.

Prepara historias sobre un logro, un problema, un error, un conflicto, una prioridad urgente, una mejora y algo que tuviste que aprender. No memorices el texto: recuerda las cuatro partes y cuéntalo con naturalidad.

3. Practica las preguntas que casi siempre llegan

«Háblame de ti»

Prepara una presentación de aproximadamente uno o dos minutos: quién eres profesionalmente, qué experiencia relevante aportas, qué has hecho recientemente y por qué te interesa ese puesto. No recorras toda tu vida ni repitas el currículo línea por línea.

«¿Por qué quieres trabajar aquí?»

Une tres elementos: algo concreto de la empresa, una necesidad del puesto y lo que tú puedes aportar. Evita respuestas que servirían para cualquier organización.

«¿Cuál es tu punto débil?»

Elige una limitación real que no sea incompatible con la función. Explica cómo la detectaste y qué haces para mejorarla. No conviertas una virtud en falso defecto ni confieses un problema crítico sin un plan de mejora.

«¿Por qué dejaste tu trabajo anterior?»

Responde con hechos, brevedad y respeto. Puedes hablar de finalización de contrato, reorganización, búsqueda de crecimiento, conciliación o cambio profesional. No critiques a antiguos responsables ni compartas detalles innecesarios.

«¿Qué salario esperas?»

Investiga previamente el rango habitual y aclara si se habla de salario bruto anual, variable y beneficios. Si faltan datos del puesto, puedes pedir conocer primero el alcance completo. No inventes tu salario anterior ni des una cifra que no estarías dispuesta a aceptar.

4. Vestimenta: adecuada al contexto, limpia y cómoda

No existe un uniforme universal para una entrevista. Observa el sector, el puesto y la cultura de la empresa. En un despacho profesional puede esperarse mayor formalidad que en una agencia creativa o un entorno técnico. Si no puedes averiguarlo, elige una versión ligeramente más cuidada de la ropa habitual del sector.

  • Prendas limpias, planchadas, en buen estado y que permitan sentarte y moverte con comodidad.
  • Calzado limpio y adecuado al conjunto.
  • Accesorios, perfume y maquillaje —si los utilizas— discretos y sin convertirlos en una obligación.
  • Evita estrenar ese día prendas o zapatos que no hayas probado.

La profesionalidad no depende de llevar traje, tacones, corbata o maquillaje. La referencia debe ser el trabajo y no estereotipos de género, edad, origen, cuerpo o discapacidad.

5. Cuidado personal sin reglas discriminatorias

Conviene acudir con higiene reciente, cabello y manos cuidados y ropa sin olores intensos. Esto no significa ocultar rasgos personales ni cumplir un modelo estético. Un tatuaje, el cabello natural, una prenda religiosa, una ayuda técnica o una discapacidad no determinan la capacidad profesional.

6. Qué documentación llevar

Para una entrevista presencial prepara una carpeta ligera con:

  • Dos copias actualizadas del currículo.
  • La oferta o una nota con sus requisitos principales.
  • Portafolio o muestras de trabajo, solo si son relevantes y puedes mostrarlas legalmente.
  • Lista de referencias, si te la han solicitado y esas personas han dado permiso.
  • Libreta y bolígrafo.
  • Documento identificativo únicamente si el acceso al edificio o la empresa lo requiere.

No entregues de forma preventiva fotocopias del DNI, datos bancarios, nóminas, certificados médicos ni documentación sensible si no existe una necesidad clara y legítima. Tampoco muestres trabajos confidenciales de clientes o antiguas empresas.

7. Logística: evita que un detalle técnico decida por ti

Si la entrevista es presencial

  • Confirma dirección, persona de contacto, planta y medio de transporte.
  • Calcula margen para imprevistos, pero no llegues con media hora de antelación a recepción.
  • Silencia el teléfono antes de entrar.

Si es por videollamada

  • Prueba el enlace, la aplicación, la cámara, el micrófono y los auriculares.
  • Coloca la cámara aproximadamente a la altura de los ojos y mira también a la lente al responder.
  • Usa luz frontal, un fondo ordenado y un encuadre estable.
  • Cierra avisos y programas que puedan mostrar información privada o consumir conexión.
  • Ten el teléfono y el correo del contacto por si falla la conexión.

Si es telefónica

  • Busca un lugar silencioso y con cobertura.
  • Ten delante el currículo, la oferta y tus preguntas.
  • Habla algo más despacio de lo habitual y no interrumpas para llenar silencios.

8. Durante la conversación

  • Escucha la pregunta completa y pide aclaración si es ambigua.
  • Puedes tomarte unos segundos antes de responder.
  • Habla en primera persona al explicar tu aportación, sin apropiarte del trabajo del equipo.
  • Da contexto suficiente, pero detente cuando hayas respondido.
  • Si no sabes algo, dilo y explica cómo lo averiguarías o aprenderías.
  • Mantén una postura cómoda y abierta. No conviertas cada gesto o cada segundo de contacto visual en una prueba.

La entrevista también debe ser accesible. Si necesitas adaptación por discapacidad, neurodivergencia, movilidad, audición u otra circunstancia, puedes solicitarla al organizar la cita. Pedir los medios necesarios no reduce tu capacidad profesional.

9. Preguntas que conviene hacer

Harvard Business Review recuerda que el turno de preguntas no es un trámite: sirve para demostrar criterio y decidir si el puesto te interesa. Elige tres o cuatro, sin preguntar algo que ya se haya explicado:

  • ¿Qué objetivos esperan que alcance la persona durante los primeros tres meses?
  • ¿Cómo se organiza el equipo y con quién trabajaría de forma habitual?
  • ¿Por qué está disponible el puesto?
  • ¿Cómo se evalúa el trabajo?
  • ¿Qué dificultades encontrará la persona que se incorpore?
  • ¿Cuáles son las siguientes fases y el plazo previsto?

También puedes preguntar por horario, modalidad, salario, tipo de contrato y condiciones. Son datos esenciales para valorar una oferta, no una falta de interés.

10. Preguntas personales o improcedentes

No necesitas justificar planes de maternidad o paternidad, estado civil, orientación sexual, religión, ideología, origen o información médica que no sea necesaria para las funciones. Puedes responder con calma: «Prefiero centrarme en mi disponibilidad y en los requisitos del puesto» o «¿Podría explicarme qué relación tiene esa cuestión con las funciones?».

11. Después de la entrevista

  • Anota qué te preguntaron, qué condiciones se mencionaron y qué deseas mejorar.
  • Envía un agradecimiento breve en las siguientes 24 horas si dispones del contacto adecuado.
  • Si te dieron una fecha de respuesta y ha pasado, realiza un seguimiento corto y educado.
  • No detengas otras candidaturas hasta recibir una oferta formal y conocer sus condiciones.

Lista final para la víspera

  • He releído la oferta y conozco la empresa.
  • Tengo entre cinco y siete ejemplos preparados.
  • Puedo resumir mi perfil en uno o dos minutos.
  • He preparado tres preguntas propias.
  • Conozco la hora, el lugar o el enlace.
  • La ropa y la documentación están listas.
  • He probado cámara, micrófono y conexión si es en línea.
  • Sé a quién avisar si surge un imprevisto.

Fuentes consultadas

Una entrevista bien preparada no garantiza una contratación, pero sí permite mostrar tu experiencia con claridad, detectar condiciones poco adecuadas y tomar una decisión con más información.

Tres profesionales con estilos adecuados para diferentes entrevistas de trabajo: una mujer con vestimenta corporativa, un hombre con estilo profesional informal y una mujer con un conjunto creativo digital.

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